sábado, 25 de agosto de 2012

Un TES tuvo que atender un parto inminente y lo hizo muy bien... Enhorabuena...!!! Una vez mas un TES bien preparado y "cualificado" dandonos ejemplo

La despertaron unos gritos que procedían de la escalera. Al asomarse a la mirilla, observó que quien chillaba era una vecina del cuarto piso, una mujer de origen china que estaba embarazada. «Se ha puesto de parto», pensó en ese momento. Lo que no imaginaba Susana Berzosa es que se iba a convertir en improvisada matrona. «Ha dado a luz en la puerta de mi casa», afirma.
Todo comenzó en torno a las siete de la mañana de ayer. Cuando salieron al rellano, Susana y su marido, Antonio Vázquez, encontraron a la parturienta junto a su esposo, un empresario chino al que todos conocen por el nombre de Paco. La mujer había roto aguas. «Habían empezado a bajar las escaleras -el bloque, en el número 15 de la avenida de Europa, no tiene ascensor-, pero por lo que se ve ella no pudo más y se pararon en el tercero», relata la vecina.
En esos momentos se presentó allí un técnico con una ambulancia de traslado para llevarla a un hospital, creyendo que había comenzado con las contracciones. «Parece que no supieron explicarlo bien cuando llamaron por teléfono -opina Susana-, porque el muchacho vino solo con una silla». Intentaron subirla a ella para bajar las escaleras, pero la joven estaba tan dolorida que tuvieron que desistir.
«Cuando la tumbaron en el suelo, al bebé ya se le veía la cabecita. No pasó ni un minuto y ya estaba allí la niña», añade emocionada la mujer, que ya había asistido antes a los nacimientos de sus dos sobrinas. «Ha sido muy emocionante. Al principio estábamos todos un poco asustados hasta que vimos que la pequeña abría los ojos. La mujer se desmayó un poquito, pero nada más». Unos minutos más tarde llegó un equipo de emergencias del 061, que cortó el cordón umbilical y dispuso su traslado a un hospital. «Yo saqué sábanas, toallas... El médico le lio la cabeza a la pequeña la cabeza con una funda de almohada», añade.
Cuando vieron que madre e hija estaban bien, todos respiraron tranquilos. «El técnico estaba impresionado. Me dijo: 'Todavía no me lo puedo creer, me parece que estoy en un sueño'. Yo le contesté: 'Tranquilo, hombre, que lo has hecho muy bien'. Todos ayudamos un poco. También había allí unos agentes de la Policía Local, que trataron de tranquilizar a la madre durante el parto».
Pero el más contento de todos era, sin duda, el padre, cuenta la vecina. «Estaba muy agradecido por nuestra ayuda. Tiene otro hijo de dos años que me llama 'Chuchi'. Paco me preguntó cuál era mi nombre y me dijo que el niño iba a tener dos 'Chuchis'. Quiere ponerle Susana al bebé».

 

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Stefano Pellegri