domingo, 11 de marzo de 2012

“Me han multado por interrumpir el tráfico”

ENTRE RISAS > YOSUNE RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, CONDUCTORA DE UNA AMBULANCIA MEDICALIZADA


POR DOMINGO NEGRÍN MORENO




Lo de Yosune es admirable. Detrás de ese semblante afable se esconden unos dramas familiares que ella combate con alegría. Fue la primera mujer de España en conducir una ambulancia medicalizada. Un día del verano del año 2011 recibió un aviso del Loro Parque. Una entrenadora de orcas había sufrido un infarto cerebral. Era Lía, la mayor de sus hijos. La historia de esta técnica de transporte sanitario es un “prólogo de vida y esperanza”. Así se titula el libro que ha publicado en Bubok.es. El destino le había reservado un “chiste”: su actual marido regenta una funeraria.



-¿Desde cuándo estás al volante de una ambulancia?



“En 1996 empecé con sustituciones en soporte vital básico. Oficialmente, desde 1998 conduzco la ambulancia medicalizada. Es de una empresa contratada por el Servicio de Urgencias Canario (SUC)”.



-¿Qué zona cubre el servicio?



“Esta, la del Puerto de la Cruz, abarca el norte de Tenerife. Hay una en el HUC, otra en La Candelaria y una más en el Sur”.



-¿No son pocas unidades para una isla como Tenerife?



“Como no hay dinero, ahí andamos”



-[Ojeo el libro mientras hablamos] “Noviembre de 1982, fecha en la que llegué a Tenerife…”



“Vine de vacaciones y aquí me quedé”.



-Yosune es un nombre vasco, ¿no?



“Sí, su traducción al castellano es María Jesús. Mi padre era de Bilbao y mi madre procede de Gijón. Yo nací en León y me crié en Madrid”.



-Una curiosidad: ¿los sanitarios juegan con la sirena?



“Eso es una leyenda urbana. Suele ocurrir que circulas con la sirena accionada y, de repente, en la sala del 112 deciden anular la urgencia. Entonces, cortas el sonido y quitas los rotativos”.



-¡Mira que hay gente malpensada!



“¡Ya! En esos casos, procuramos coger un atajo para evitar suspicacias”.



-¡Alguna cola te saltarás!



“No por capricho. Las ambulancias llevan incorporado un GPS. Ni un café me puedo ir a tomar sin que se enteren en la central”.



-¡No te habrán multado!



“Sí, sí, sí…”



-¡Ah!



“Un policía del Puerto de la Cruz, con muy mala leche, me multó porque el vehículo se encontraba en mitad de la carretera, con la puerta abierta y los rotativos puestos. Decía que interrumpía el tráfico”.



-El policía ese…



“Espera, que me pasó otra cosa muy graciosa. Acudimos a atender a una mujer en coma y aparqué la ambulancia de tal manera que las guaguas tenían que desviarse. Un policía me ordenó que la retirara. Como no se salió con la suya, se metió él y la chocó contra un coche de la Policía Nacional”.



-¡Ay Dios!



“Hubo un acuerdo y me pusieron a mí como conductora”.



-¡Qué divertido!



[Intenta aguantar la risa, pero al final suelta una carcajada] “Me estoy acordando de cuando fuimos a un club de tenis por una parada cardiorrespiratoria. Vimos a un señor boca abajo, nos acercamos y el tío reaccionó como un loco. Observaba a unas chicas semidesnudas”.



-¡Jajajajaja! Menos mal que…



“Y podría seguir contando anécdotas hasta mañana”.



-¡Si no fuera por estos ratos!



[…] “Bueno, estoy escribiendo otro libro: Ictus Lía. Mi hija mayor, de 25 años, sufrió un infarto cerebral durante un espectáculo en el Loro Parque. Era entrenadora de orcas (y había formado parte del equipo nacional de natación sincronizada). Yo misma la trasladé al hospital en la medicalizada. Ingresó el 10 de julio y el día 16 se recuperó, pero recayó. Hay una querella por negligencia contra el HUC y el Servicio Canario de la Salud, que tramita el abogado José Luis Langa”.



-¿Cómo está ella?



“Se recupera muy bien en el Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral (Ceadac), en Madrid. Está aprendiendo a vivir otra vez”.



-Un rayo de esperanza entre tantas calamidades…



“Se ha enamorado del seleccionador de atletismo paralímpico…” [Me enseña una foto, en el móvil, en la que aparece Lía junto a Aitor Karanka, segundo entrenador del Real Madrid

Stefano Pellegri