jueves, 1 de diciembre de 2011

Trabas al traslado de pacientes en ambulancias

Ver para creer. Sorprendida ante la nueva moda que se viene dando entre el servicio de transporte de ambulancias y su coordinadora, La Mesa de Transporte. Nombre de quienes controlan y gestionan el ir y venir de las ambulancias.




Informan in situ en domicilio instantes previos a la recogida de la persona que acompañará al paciente en el servicio de ambulancias no urgente, que no podrá acompañar al paciente hasta el centro hospitalario, a una consulta previamente programada. Aún tratándose de un servicio concertado con anterioridad.

Argumentándolo innecesario para el paciente.



Significando que el paciente deberá desplazarse sólo y no como sería lo lógico; como de manera habitual se hace, principalmente con personas con dificultad de movimiento, – como es el caso- u otra causa, que haga “necesaria” la “asistencia” por parte de un tercero. Hablando de personas encamadas, en sillas de ruedas, o con ciertas dificultades para de forma autónoma, atenderse y cubrir sus necesidades básicas.



El personal técnico de la ambulancia, y habiendo recibido instrucciones (manera de cubrirse las espaldas), indican al familiar:



- “En la ambulancia ya va un técnico auxiliar de enfermería para atender las necesidades del paciente en todo momento del trayecto; hasta llegar al centro sanitario destinado”.



- “Una vez en el centro correspondiente, los encargados de atender al paciente serán los celadores u enfermeros“.



Siendo propiamente en destino, donde comenzará la aventura.

Los pacientes se encontrarán solos ante la necesidad de cualquier cosa: Desde la más básica, tomarse una medicación, beber o comprar agua, hablar con su médico e incluso hasta coger una próxima cita, etcétera.

Y es que obviamente, los celadores o enfermeros, no pueden cubrir la atención individual de cada uno de todos los pacientes dependientes que acuden al centro. Siendo esto impensable. Creo que, creer o pensar lo contrario conscientemente es un “error”. Ya no se trata, si la asistencia sanitaria es buena, mala o regular, sino que, logística y humanamente no es posible.



¿Cómo se desplazará entonces una persona en condiciones de dependencia de un sitio a otro por el recinto sanitario, sin una persona de apoyo? ¿Cómo hará el acompañante para desplazarse si no cuenta con medios para que el paciente no quede “desasistido”? Etc., etc.



No deja indiferente ante la inusual e incomprensible situación la respuesta por parte de la mesa de transporte.

Según dicen, si es ésta su circunstancia, debe saber que “buscarse la vida” es la solución al ‘problema’.

Si quiere acudir a la cita hospitalaria (…y contar un familiar, amigo, vecino, etc.) deberá saber entonces que, cómo ir es cosa suya. Tendrá que buscarse(le) un medio de transporte: coche propio (si se dispone), guagua, taxi, un vecino, hacer auto-stop, etcétera. Da igual, sea el medio de transporte privado o público. Deberá recurrir a estos medios para poder acudir al centro con la persona citada.



Situación tan incomprensible como insólita: Normalmente cuando se solicita un servicio de estas características, -con acompañante-, se supone “no es un capricho”.

Considerando, sin otra posibilidad previa y ante la inexcusable petición por la mesa de transporte a la hora de solicitar el servicio, éste va justificado por parte del médico de referencia (médico de cabecera) en el momento de su petición, a través del documento que lo certifica. No ejecutándose ante su ausencia.



Como dependiente y, ante la necesidad de una atención personal y tras la respuesta negativa, da qué pensar… ¿¡No se tiene en cuenta la petición y diagnostico médico!?… ¡Inconcebible!



Supuestamente -No se da abasto-, los pacientes salen y entran, suben y bajan de las ambulancias con fluidez.



Tanto en cuanto nos trasladen, lo haremos como sardinas en lata: Juntos y revueltos.



En cada vehículo sanitario no urgente, se traslada actualmente un mínimo de 2 personas: Una en silla de ruedas y otra en su camilla correspondiente.

En los vehículos de transporte colectivo, se traslada al completo de las plazas posibles: Un máximo de 7 personas. Aunque en ocasiones ‘se cuela alguno’, haciendo un total de 8 pacientes.



¿!Colándose, dicen!? Como suele pasar, la vara de medir no siempre es la misma. Las normas no se cumplen y aplican a todos por igual.

La casualidad y la vista gorda por parte de los técnicos de las ambulancias, quiso que al tiempo de acatar sin otro remedio la negativa, comprobase de primera mano cómo de una manera habitual y natural, más de un paciente sin necesidades aparentes; (…desplazado con muletas, caminando…) estuviesen acompañados durante todo el traslado por familiares: Domicilio-Hospital, Hospital-Domicilio.

Si quedaban dudas, y haciendo bueno el refranero popular, que dice; -”Si se quiere, se puede“.



Entre la sorpresa “descubro”, que desde la mesa de transporte se actúa de esa manera, con el fin de afrontar la escasez de vehículos y personal que ha sido eliminado paulatinamente del servicio de transporte sanitario de Canarias; más concretamente en la isla de Tenerife. Consiguiendo así solventar en parte la maltrecha economía de la empresa.

Otro de los motivos, radica en ganar un mayor número de plazas por servicio. Debido a que, si se trasladase a familiares, no podrían aprovechar su plaza para llevar a la vez a otros pacientes.

Circunstancia que obliga a los enfermos a acudir solos/as a sus consultas y tratamientos.



Si fuera que no iban a cobrar lo acordado y regulado dentro del convenio que sustentan para cada servicio, Transportes Aéreos Sanitarios Isleños S.A. (TASISA), y Gobierno de Canarias… ¡Pero los cobran!… ¿Entonces, qué? ¿Cuál es el verdadero inconveniente? ¿No es un capricho? ¿Porque unos pacientes sí, y otros no? ¿Dónde, cómo y quiénes tienen la palabra final para basar su criterio a la denegación del acompañante? ¿Únicamente tiene potestad el médico de sala? ¿Por qué no contrastan la petición entre ambos médicos: De sala y cabecera? ¿Monopolio?



Pocos conocen que ‘cobran’ no por paciente, sino por el número de plazas ocupadas, no comprendiendo cómo entonces tanto barullo. Lo que transmiten con su postura de recortes, es un interés puramente económico.



No se desvaloriza por el contrario lo que embolsaran en sus arcas, desde el Servicio Canario de Salud (Únicamente por el hecho de haberle recogido en su casa y llevado al centro sanitario).

Éste último Servicio Canario de Salud (SCSC) igual o más responsable que la empresa gestora de ambulancias, por su pasividad y consentidora indirecta a estas actuaciones, y ante una falta contundente para frenar dichas actuaciones.



Importante saber, que en los traslados de ambulancias, no está ‘permitido’ llevar a más de un paciente por vehículo, esto quiere decir que; cuando su médico de cabecera le hace el correspondiente pase/informe, la ambulancia sólo podrá durante ése servicio ser ocupada por el paciente para quien se pidió; ya vaya en camilla o sentado, y con su acompañante. No como por el contrario viene ocurriendo, como si fuera un transporte colectivo.



¿Qué tienen que hacer más desplazamientos? ¿Cuál es el problema? ¿No está

primero la seguridad, comodidad, atención, intimidad y la calidad de vida del paciente?…



Como ejemplo. No es permisible que ‘personas mayores’, ‘con dificultad para desplazarse’, u ‘atenderse por sí mismo’ se encuentren solos en el centro sanitario.

No se les puede dejar ‘abandonados’ al destino de una cita incierta. Mientras, su familiar por otro lado busca cómo llegar definitivamente al centro… Calificable como, ¡INHUMANIDAD!



Servicios en la actualidad ejecutados por la empresa de ambulancias (TASISA), con unas 55 ambulancias menos en servicio desde beneficiarios del concurso.

Explicando en parte, y en ninguno lo justifica se hayan cancelando actualmente e inexplicablemente multitud de servicios no urgentes; siendo los más demandados, los concertados/programados.

Si bien los de carácter urgentes no se ven afectados tan escandalosamente por esta criba.



Reseñando el tiempo medio de espera (1 o 2 horas), para ser recogido, trasladado… ¡Paciencia tener!… Valor y aguante.



Resignarse a que esto siga así, callarse es aceptar, cuando esto es

inaceptable… Aguantar… Esto es inaguantable.

A cada uno nos llega la hora, hoy unos cuantos; mañana, ¿cuántos y quiénes serán?…

Que cambie es cosa de todos, sin excepción. Si bien algunas cosas han mejorado, otras entre ellas ésta, no lo han hecho. Intolerable.

Servicios que más de un conocido, allegado, pueda estar usando actualmente.

Si no lo veo no lo creo. Déjame que te acompañe, nunca sólo(a).



También publicado en blogoferoz.

Stefano Pellegri