lunes, 13 de agosto de 2012

El copago en el transporte sanitario alterará

El copago en el transporte sanitario alterará

la eficiencia y las necesidades asistenciales
y sociales en los grupos menos protegidos


ANEA considera que el transporte sanitario es un eje


vertebrador del territorio y el copago va en contra de la

equidad en el Sistema Sanitario.

Rompe la equidad

El transporte sanitario no urgente facilita el acceso a

los hospitales públicos a toda la población española y

es especialmente importante en el medio rural, porque

garantiza la igualdad de condiciones en la asistencia

sanitaria, a todos, independientemente de su nivel de

renta y de la localidad en que resida.

El Real Decreto Ley 16/2012 que establece el copago

para el transporte sanitario no urgente, castiga a las

zonas rurales a pagar un servicio para el que no tienen

alternativa y restringe y mucho el principio de equidad

que rige el sistema.

El transporte sanitario es una prestación básica

En las zonas rurales, mayoritariamente despobladas,

con una población envejecida y sin rutas de transporte

público de viajeros, la existencia de una ambulancia

en su comarca o localidad es un pilar básico de su

asentamiento, y una prestación básica de la Sanidad,

como recoge la Cartera de Servicios Comunes del SNS

en 2006.

Cuestionar ahora que este transporte sanitario no

es básico, en ANEA “nos parece una agresión al

usuario que “alterará la utilidad terapéutica de dichos

procesos” ya que es una prolongación de los servicios

de rehabilitación, prevención, diagnóstico, y tratamiento

incluidos en la cartera común básica.

Genera inseguridad

La indefinición del Real Decreto Ley 16/2012 sobre cómo

se hará efectivo ese copago, que el Ministerio traslada

a las comunidades autónomas, genera una inseguridad

lógica ante lo desconocido.

ANEA se plantea muchas preguntas que a día de hoy no

tienen respuesta:

Ya que las competencias en materia de transporte

sanitario están transferidas a las autonomías, ¿podrán

las comunidades autónomas decidir si aplican el

copago o no?¿Cómo se decide el precio del servicio?

¿Por kilómetro? ¿Con un mínimo más el kilometraje?

¿Por número de viajes? ¿Cuál será el precio en el que

participar si cada zona tiene su propio convenio con

las empresas? ¿Tendrán las ambulancias que cobrar

el traslado? ¿Qué servicios estarán exentos del pago?

¿Que tratamientos, diálisis, quimioterapia, radioterapia?

¿Y la rehabilitación? ¿Y las altas hospitalarias? ¿Y las

consultas externas? ¿Cómo afecta a los servicios de los

enfermos de los ámbitos rurales menos protegidos?.

ANEA también recoge día a día las inquietudes de los

enfermos, pacientes crónicos o personas que dependen

de la ambulancia para acudir al hospital, que interrogan

a los técnicos sobre el futuro del servicio. ¿Hasta cuando

podré utilizar la ambulancia sin pagar? ¿Cuánto me va a

costar el viaje? ¿Cuánto vamos a ahorrar?

ANEA es consciente de que en estas circunstancias de

recesión, hay que hacer ajustes. Y nos ofrecemos a aportar

ideas y a colaborar en medidas que optimicen el gasto

como pueden ser la instauración en los hospitales de los

servicios de pre-alta hospitalaria u otros, no estando en

contra de que se revise el sistema de transporte sanitario

y si hay que recortar, que sea de la manera menos

gravosa para el usuario o donde se pueda detectar un

abuso o despilfarro de recursos. Todos queremos un

transporte sanitario eficiente y la Administración nos

ha tenido y nos tiene a su lado para trabajar juntos en

su mejora y lo hacemos de forma regular a través del

Grupo de Trabajo de Transporte Sanitario, un órgano

consultor que engloba expertos gestores autonómicos

de transporte sanitario, representantes del Ministerio de

Sanidad y de la propia ANEA.

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Stefano Pellegri