lunes, 4 de junio de 2012

Cambios para las ambulancias > Sergio García de la Cruz | Diario de Avisos

Corren nuevos tiempos para las ambulancias, y cómo no, para el personal que trabaja en ellas. Se van a introducir modificaciones en el sector de las ambulancias y de su personal, con un período adaptación de dos años a cinco, dependiendo de las circunstancias.







El nuevo Real Decreto hace dos divisiones bastante claras del transporte sanitario: por un lado, las ambulancias no asistenciales, A1 y A2, las primeras para el transporte de pacientes en camilla, y las segundas para el transporte colectivo. Por el otro, las asistenciales, de tipo B, de soporte vital básico y atención sanitaria inicial, y las de clase C para proporcionar soporte vital avanzado. Las asistenciales, además, deberán incorporar dispositivos de transmisión de datos y localización GPS con el CECOES y mostrar su localización en el Centro de Tráfico. En cuanto a la cualificación profesional de su dotación para las de las clases A1 y A2 deberán contar, al menos, con un conductor que esté en posesión del certificado de profesionalidad de transporte sanitario. Las de la clase B deberán contar, al menos, con un conductor que está en posesión del título de formación profesional de técnico en emergencias sanitarias y uno en funciones que ostente, como mínimo, la misma titulación. En mi opinión, esto es insuficiente porque deberían contar también con un enfermero. Las de clase C deberán contar, al menos, con un conductor en posesión del título de formación profesional de técnico en emergencias y con un enfermero titulado. Ahora bien, el legislador deja abierta una puerta en los dos grupos, pero donde en verdad se manifiesta más este galimatías es en las de tipo C, las UVI móviles, de las que se dice: “cuando la asistencia lo requiera, con un médico titulado”.






La experiencia nos ha demostrado que, cuando actúa este tipo de ambulancia, se trata de una asistencia grave que requiere de un facultativo. Está claro que en estas actuaciones, tal como indica la jurisprudencia, el retraso inexcusable en el envío de una ambulancia, además sin personal médico y sin poder ofrecer el tratamiento temprano y necesario que requiere una sintomatología grave, dan lugar a la responsabilidad de la Administración. A veces, la administración obvia que la vida es nuestro bien más preciado, estableciendo una escala de preferencias un tanto surrealistas. Por último, un tema pendiente desde hace años es el color de las luces de los rotativos de emergencias, que, como sabemos, son de color amarillo, pero también lo son las de los camiones de basura, de limpieza, grúas, etc, por lo que no se produce la diferenciación adecuada. Además, deberíamos adaptarnos a la homologación europea, que usa el azul, aunque el color más usado a nivel mundial es el rojo. El azul podría llevar a confusión, pues es el mismo color de los vehículos policiales, y encontraríamos el mismo problema con los vehículos de los bomberos. Sea como fuere, lo que es necesario es el cambio; y, bajo mi punto de vista, debería seleccionarse el rojo.






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Stefano Pellegri